Es
un mirador donde podrá disfrutar la majestuosidad de la barranca
y la cascada llamada “de las tres Marías”. Se localiza a 300 metros
al sur del zócalo de la ciudad, sobre el paseo de la barranca.
En este lugar se pueden explorar ruinas prehispánicas y al norte
de la misma se puede hallar un monolito con un pie grabado de
por lo menos un millón de años.
El
fondo es una maravilla, pues en él hay otro clima, el tropical
donde se dan frutos de este ambiente. Todo el lugar invita a vivir
en medio de una naturaleza agreste, salvaje, silenciosa, pues
es increíble que estando en la cima en medio de todo un mundo de bullicio, en el fondo
se encuentre una calma que supera la tranquilidad más esperada. Abajo es otro mundo, un bosque, o más bien una selva en ocasiones impenetrable
por la borusca que parece inundarlo todo, tapando cada entrada,
cada piedra, cada árbol. Cada pendiente que se salva llega hasta
las márgenes del río Lajajalpan, que ya ha perdido su caudal original,
su pureza, pero aún así, es posible quedar profundamente maravillado
ante el espectáculo que se ofrece de paz y serenidad y que sólo
es posible en esta parte de la agreste Barranca de los Jilgueros.
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